A veces la distancia se mide en kilómetros, pero la conexión se mide en lo que sentimos. Aunque mi hermana vive en Australia y el resto de nuestra familia está en Perú, los lazos siguen firmes, presentes en los pequeños símbolos que nos acompañan cada día.
Esta historia inspira la colección LIMA, que nace de esa mezcla de distancia y unión que forma parte de nuestra vida. No es solo una inspiración visual, sino una historia real que llevamos con nosotras.
Mi hermana vive lejos desde que tan solo era una niña, en donde solo nos veíamos en fechas especiales como Navidad. Crecer con esa distancia no siempre fue fácil, pero nos enseñó a valorar cada reencuentro y cada recuerdo compartido.
Con el tiempo entendí que la cercanía no depende solo de estar en el mismo lugar. A veces vive en algo pequeño, como el anillo que usamos las dos. Una joya sencilla, pero con un significado enorme: un símbolo de que, pase lo que pase y estemos donde estemos, seguimos unidas.
Mirar el mar siempre me hace pensar en eso. Las olas van y vienen, recorren distancias enormes, pero siguen siendo parte del mismo océano. Así también se siente nuestra historia: lejos, pero conectadas.
En ANDREA creemos que una joya puede representar justamente eso: cercanía aun cuando hay miles de kilómetros de por medio. Es un símbolo de familia, de recuerdos y de personas que siguen presentes en nuestra vida, sin importar dónde estén.
- FATIMA PINO